martes, 16 de abril de 2013

Acerca de este blog


Uno de los propósitos de este blog, no el principal, es publicar los textos filosóficos que he escrito.  No el principal, repito, porque mi idea no es lanzar a la red algo más que distraiga -o aburra- a quien lo lea. Mi objetivo principal es que aquellos que lean (o vean) cualquier cosa de las publicadas aquí comiencen a "conocerse a sí mismos". Para mí, tengo que reconocerlo, la filosofía no es más que la búsqueda del propio conocimiento. "Pero, ¡cómo te atreves!, ¿acaso insinúas que no me conozco a mí mismo (o a mí misma), si no soy filósofo?", me podrían decir. No, no lo insinúo; humildemente pienso que el "propio conocimiento" es más que un "sé quien soy yo": implica reconocer que lo "propio" va más allá de ese yo: implica a Dios, a los demás y al mundo que nos rodea. Reconocer, digo, porque volvemos una y otra vez sobre lo conocido: el filósofo no se desentiende de lo que conoce; al contrario, se implica de tal forma que hace, de su conocimiento, vida. 

No era mi idea hacer de esta sección una reflexión filosófica. Y bueno, ya ves lo que ha quedado. Por eso tengo que seguir diciendo "¡que me conozca!" para reconocer que las cosas a veces no salen como quiero. Al menos lo intentaré. Tú, ¿te animas?

Nota: Cuando publico algo que no es de mi autoría, suelo indicarlo con "Fuente" escrito al lado (ya sea una foto, un vídeo, etc.). 

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