martes, 16 de abril de 2013

Soy filósofo, luego me interesa

Willard V. O. Quine Fuente

Si quieres ver cómo los filósofos se contradicen, no hace falta preguntarles qué es el ser o cómo conocemos, entre muchas otras preguntas que comúnmente asociamos a la filosofía. No hace falta, porque seguramente las respuestas serán difícilmente entendibles para aquel que no sabe de filosofía. Más bien, la pregunta adecuada tiene que ver con lo último dicho: quien no sabe de filosofía, ¿qué es lo que no sabe? En otras palabras, la pregunta para ver cómo se contradicen es: ¿Qué es lo que tú estudias, filósofo o filósofa?
Como este ensayo lo publico en mi blog, no puedo dejar de referirme a aquello que digo en la portada: “El ser humano, a través de la filosofía, emprende la búsqueda de su propio conocimiento”. Reconozco que la idea no es original, pero también sé que otros no lo ven así: uno de ellos es Willard von Orman Quine. A raíz de la lectura de su texto “¿Ha perdido la filosofía el contacto con la gente?”[1] se me ocurrió lo que vengo a exponer en este ensayo.


Antes que nada, veo la necesidad de aclarar por qué digo que Quine no ve la filosofía como búsqueda del propio conocimiento. Para él, la filosofía es “filosofía científica, antigua y nueva”, que busca una “concepción organizada de la realidad”. Quine reconoce que las ciencias se han especializado con el tiempo, y lo mismo la filosofía, pero que “esto no ha significado un apartamiento de otras cuestiones”: ciencia y filosofía han progresado por caminos paralelos, podríamos decir, desde un estudio global a uno específico, sin dejar de lado cuestiones generales. La filosofía, ahora bien, ha venido a abordar problemas que pueden ser ajenos al ser humano, que no le interesan. Quine lo expresa así: “Tampoco veo por qué el hombre corriente debería preocuparse mucho por lo que a mí me interesa en filosofía”. Si él quisiera decir con esto que no todo el mundo debe estudiar filosofía, lo apoyo. Pero me parece que el asunto es otro: lo que Quine quiere decir es que los temas que aborda la filosofía pueden ser “extraños” al hombre.
Aquí es donde entro en desacuerdo. Si realmente, la filosofía se interesara por temas ajenos al ser humano, los escritos de los filósofos no serían más que habladuría. Debo reconocer que me parece acertada la postura de Quine según la cual la filosofía y la ciencia no se ocupan de ámbitos excluyentes, y más aún que han corrido por caminos paralelos, por decirlo de algún modo. No obstante, de ninguna forma, ni la filosofía ni la ciencia (aún si trata de las partículas subatómicas) tratan sobre temas ajenos a los intereses del ser humano, incluso si se han especializado. No abogo por una popularización de la filosofía: lo popular es su tema. ¿Desde cuándo es popular, por ejemplo, la analogía del ser? Desde que hacemos chistes con el doble sentido de las palabras.
Por eso discrepo con Quine cuando dice que “no todo lo que es filosóficamente importante es necesariamente de interés común”: ¿Qué es eso de filosóficamente importante? Un invento: por más que la filosofía se especialice y considere en algún momento un tema por encima de otros, no es indicativo de que sea más o menos importante. Si hay algo así como lo filosóficamente importante es todo aquello que tiene importancia para cada hombre; en definitiva, cada hombre. Así, a través de la filosofía, el ser humano busca su propio conocimiento. Este propio conocimiento está lejos de referirse a una auto-psicología; más bien, es el conocimiento de cada quien, que implica ese cada quién del que conoce y lo que conoce. Si esto último no fuera de interés común, no existiría ni humanidad, ni ciencia, ni filosofía: cada persona sería un inicio constante de la civilización.
Estaría bien decir con Quine que los filósofos “(…) <no> tienen especial idoneidad para ayudar a la sociedad a que mantenga su equilibrio”, y que “lo único que podría satisfacer (…) <las> necesidades que claman constantemente es (…) la sophia, <no la> philosophia”, si por esta última se entiende un conjunto de conocimientos. Pero precisamente, la filosofía no es información, no es Google: son filósofos que se han preguntado por lo que incumbe al ser humano mismo. ¿Qué forma más idónea de ayudar a la sociedad que ocuparse de lo que atañe a cada ser humano?
En resumen, todo aquello de lo que trata la filosofía tiene un interés humano, común. Si no lo tuviera, realmente sería pura habladuría. ¿Filósofo o filósofa, tú qué estudias? “Estudio lo que a ti te interesa”: tantos son los intereses que no es raro que se contradigan. Insisto, no es una popularización (o democratización) de la filosofía: es consecuencia de lo que estudia, de lo que hace; se encamina a alcanzar el propio conocimiento. La filosofía no pierde el contacto con la gente: si así fuera, no existiría.




[1] W. V. O. QUINE, “¿Ha perdido la filosofía el contacto con la gente?”, <www.unav.es/users/QuineFilosofiaContactoGente.html>, 2006, (5 de abril 2013)  

No hay comentarios:

Publicar un comentario